El mundo era gris, como si el tiempo mismo se hubiera detenido en ese instante. TN corría bajo la lluvia, los zapatos empapados y los pulmones ardiendo, pero no podía parar. Lo único que recordaba era la voz de Izana llamándola desde el final del pasillo del viejo orfanato. -¡Oye, tú! -gritó una voz firme, pero cálida-. ¿Te perdiste o qué? TN se giró. Allí estaba él, de cabello blanco y ojos como tormentas: Izana Kurokawa. A su lado, un chico de mirada melancólica y cicatriz marcada: Kakucho. Ambos eran mayores, peligrosos a su modo... pero esa fue la primera vez que TN sintió que alguien podía protegerla. -No llores -dijo Kakucho, tendiéndole la mano-. Desde ahora estás con nosotros. Ese recuerdo la despertó. Sudor en la frente, respiración agitada. TN se incorporó en la cama del pequeño apartamento donde vivía con izana y kakucho. No podía quedarse mucho tiempo allí. La pelea entre Tenjiku y Toman estaba a punto de estallar... -°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°°° volví a empezar la historia porque no me gustó cómo estaba quedando. espero esta sea de sus agrado . los personajes le pertenecen a sus respectivos autores
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