La muerte puede llegar sin aviso, silenciosa, cruel, arrancando de un golpe lo que más amas. En un mundo donde la fuerza determina el poder, perder no solo significa dolor; significa vacío, desolación y la certeza de que nada volverá a ser igual,perderse a uno mismo al punto de ya no reconocerte al ver el espejo. Yukio Kobanai lo entendió demasiado pronto. Lo perdió todo en un instante: su amigo, su confidente, su razón para seguir. Sumida en un dolor que la consumía desde dentro, su mundo se volvió gris, sus días interminables, y su vida, un simple acto de supervivencia. Nada importaba más que el recuerdo de lo que pasó y de recordarse constantemente que: "Fue su culpa"
More details