No, ya no la amo, lo solía hacer como si fuera una demente y juré que lo haría para siempre, pero la llama del amor se apagó y en sus brazos me fui congelando, no me permitiría a mí misma morir de congelamiento.
Únete a la comunidad narrativa más grandeObtén recomendaciones personalizadas de historias, guarda tus favoritas en tu biblioteca, y comenta y vota para hacer crecer tu comunidad.
querida soledad: quién quita la tristeza del alma, porque amar nunca fue suficiente, perdóname, por reprocharte tantas veces mis lágrimas, perdóname porque no me conocía y pretendía encontrar amor en alguien que no me quería.