Julieta vivía cada día igual al siguiente y al anterior, igual al resto de la sociedad, pero ella era diferente a los demás, y lo sabía, pero ni siquiera se lo comentó
a sus más allegados por miedo a no ver la luz solar del siguiente día, hasta que un día de forma imprevista conoce a personas que le cuentan qué es lo que es, y que no se encuentra sola. Conoce al amor, al odio, y a la tristeza. Tendrá que tomar decisiones que marcarán su vida y a cualquiera que le rodee.
Lo que solo debía ser un viaje de unos meses se convirtió en un recuerdo inolvidable para dos amantes que aunque no hayan logrado vivir su amor libremente, vivieron momentos que nadie les podía arrebatar.