Cuando definimos "el destino" pensamos en un encuentro sublime donde dos personas a fin se cruzan para enlazar sus vidas y llenarlas de calma, pero ¿Qué tan real resulta la idea?
Así como existe el día y la noche; el frío y el calor; Humboldt y El Niño, son la verdadera representación de lo brusco, complejo y aislado que resulta el encuentro de dos almas gemelas, en algunos casos.
Cuando observamos al océano, nos da la sensación de estar superficialmente calmado, esto se debe a que no logramos evidenciar las batallas que se desarrollan en él. Se sabe que la Corriente de El Niño y la Corriente de Humboldt transitan en la misma dirección, por ello, están predestinadas a cruzarse en algún momento; sin embargo, la interacción de ambas traerá demasiados cambios.
La corriente de Humboldt, trae consigo aguas frías, neblina, un aspecto sombrío y la necesidad de un abrigo. Por otro lado, La corriente de El Niño, no es constante, pero aparece dejando huellas, pues sus travesuras son coquetas destrucciones que llenan de calidez y deseo.
Debido al encuentro de ambos, Humboldt se resistirá a la calidez que alberga El Niño, esto ocasionará una competencia de poderes, asimismo desestabiliza todo a su paso. Entre dos poderes opuestos ¿Quién ganará este encuentro?
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