escribí una pequeña historia (o más, quizás) para cada persona que se marchó de mi vida, desapareciendo entre una nube invisible de humo que me hizo llorar; también recordé a aquellos que me lastimaron, dejando cicatrices en mi ya lastimado corazón; y no he de olvidar a los que yo herí, a los que destrocé con crueles acciones de las que, sinceramente, me arrepiento en cada una de mis noches solitarias.
con una copa de vino en la mano y una lapicera en la otra, traté de rendir homenaje a todas las personas que, por un efímero momento, formaron parte de mi vida; y que por los actos del destino, ya no están presentes en mi pequeño mundo, pero sí en mi ser.