Hay personas que el corazón reconoce, aunque la memoria las haya borrado.
Jessie corre por los pasillos de un aeropuerto que se siente como un laberinto de decisiones pendientes. Su destino es Alanna, la mujer que ha marcado sus últimos meses con un juego de sombras e indecisiones, pero que finalmente parece haberla elegido. Jessie está dispuesta a cruzar el cielo por ella, sin mirar atrás.
Sin embargo, en la puerta de embarque, el destino le tiene preparada una escala inesperada.
Allí aparece Eloise, una azafata de mirada profunda y una voz ronca que parece vibrar en una frecuencia que Jessie juraría haber escuchado antes. Eloise no solo cuida su equipaje; parece cuidar su alma. Sabe sus miedos, conoce sus silencios y le habla con una familiaridad que eriza la piel.
¿Quién es esta mujer que dice haberla cuidado desde las sombras? ¿Por qué Jessie siente que sus manos son el único lugar seguro en el mundo?
Entre el zumbido de las turbinas y los destellos de una memoria fragmentada por un accidente que lo borró todo, Jessie tendrá que descubrir la verdad: que a veces, el viaje más importante no es hacia la persona que te espera en el destino, sino hacia la que nunca dejó de esperarte en el punto de partida.
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