Las personas no son lo que aparentan.
Solo somos un máscara sin emociones, muñecos inservibles que hacen todo lo que la sociedad impone con sus etiquetas para cada uno, con un rol que deben de seguir al pie de la letra sin ningún error o serás el extra al que nadie quiere ver.
Somos los protagonistas de esta lamentable obra de teatro donde cada quien simula ser algo que no es para empatizar con los espectadores que solo ven lo de fuera y no lo de dentro.
De prisa que volvemos a escena, actúa como alguien perfecto.
Solo acaba con esta farsa de una vez.
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