Lucas ama la música, pero ama mucho más su pequeña casa apartada en un viejo pueblo de Rosario, sinceramente no esperó que sus dos cosas favoritas fueran arrebatadas en un minuto, en un abrir y cerrar de ojos estaba en una ciudad poblada llamada buenos Aires y sin su música, sus días iban de mal en peor según contaba el, fue totalmente inesperado cuando en su nuevo colegio chocó con un chico con la apariencia del sol viviente, más bajo que el, de cabellos color oro y ondulado, con ojos color tierra, llamado Fede (o asi fue como se presentó) que le fue devolviendo esa felicidad que creyó dejar en su ciudad, también le devolvió la música y tal vez nuevos sentimientos que nunca antes había sentido...
¿podrá afrontar aquellos sentimientos que parecen no tener fin?
Asher pensaba que tenía una vida perfecta. Era el mejor en su equipo de hockey, tenía las mejores notas en la universidad y un grupo de amigos que parecían serle fiel.
Pero cuando conoce a Skye, la hermana de uno de sus mejores amigos cree que la chica está loca. Tiene una actitud tan dura que es difícil de romper y suele irritarlo todo el tiempo desde que se ha mudado a vivir con su hermano y él.
Y cuando los chicos del equipo le proponen que no conseguiría conquistar a alguien como Skye, lo ve como un reto que está dispuesto a jugar, una apuesta para conquistar el corazón de alguien como Skye es suficiente para que Asher acepte, pues es demasiado competitivo y no está dispuesto a perder su puesto en el equipo de hockey y pasarse el resto del año en la banca como le han apostado.
Sin embargo, a medida que conoce a Skye, Asher se da cuenta que la chica es todo lo contrario a lo que le ha tratado de demostrar, conquistarla no parece tan complicado como pensaba y el corazón de ella no parece ser el único en juego.