Sus ojos cálidos me generaban desconfianza.
Sus labios parecían decir tantas mentiras...
¿Me está diciendo la verdad?
No te comprendo.
No sé qué tratas de decirme.
¿Soy tu mentira?
-solo era una apuesta-dijo sin expreción alguna en su rostro
-una apuesta? Todo esto fue solo una apuesta?
-Si
-Ian, yo te amaba... solo fuí una apuesta para ti- y ya estaba llorando otra vez- Eres un maldito hijo de
Se acercó a mi rápidamente y me besó con desesperación