Kimberly Ivanok lo tenía todo en su vida: dinero, belleza, amigos, la familia perfecta y un compromiso en marcha. Nunca se esperó que un torbellino de ojos azules cambiará todo su mundo. Dice la leyenda que todos tenemos un hilo rojo del destino; que nos conecta con nuestra persona especial y si están destinados a estar juntos la vida los hará coincidir una y otra vez, hasta que funcione. Puede estirarse, contraerse, tensarse o enredarse, pero jamás romperse. ¿Qué pasa si éste se rompe? ¿Y si solo es una historia para consolar a los corazones rotos? Se prohíbe la adaptación o copia del libro. © Todos los derechos reservados
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