Comienzo a escuchar voces rodeándome, opinando y hablando de mí, a su vez despierto después de un largo tiempo de haber estado dormido (me duele mucho la cabeza... ¿Qué rayos está pasando?). A mi alrededor hay paredes grises, un cristal enorme en frente de mí y no solo eso, sino que también hay personas con la vestimenta y artefactos de un cirujano, estando en un lugar semejante a la de un quirófano (¿acaso sufrí una especie de accidente tan fuerte que me están operando?) veo que me encuentro en una camilla, canalizado e incluso amarrado y cuando desperté me siento un poco raro, extrañamente débil. Los cirujanos me muestran un espejo y veo que el color de mis ojos cambiaron drásticamente, de un café claro a un azul celeste. Los mismos cirujanos me informan que soy parte de un experimento. En eso me dicen que he estado dormido por más de doscientos años, siendo este el siglo XXIII (¿qué demonios está pasando? Todo me da vueltas a la cabeza, pero no hablemos de esto en este momento, vamos a retroceder el tiempo unos meses antes... cuando yo era un chico normal de 14 años de edad).
¿Alguna vez te has preguntado el por qué suceden ciertas cosas? Confieso que eso es precisamente lo que hago en estos momentos.
La repaso una y otra vez por el espejo del retrovisor, hace ya mucho que no pelea por ser la primera en subir al carro. Noto su mandíbula tensa y es que las lágrimas están a punto de brotar, pero las contiene, muerde su labio y suelta el aire entrecortada mente.
Su rostro está completamente pálido y unas finas líneas púrpuras enmarcan sus ojos. Estaba tan cansada de verla llorar. La notaba tan sola, triste, tan débil que podría jurar que sus ojos se habían secado.
<¿Qué es lo que te sucede? > podría haber pronunciado, pero sé que no respondería, o al menos, no frente a él.
Conduce con la mirada fija en el camino, mientras sus manos aferran el volante. Intento dilucidar algún indicio, alguna respuesta... Pero lamentablemente para ese entonces era demasiado pequeña como para entender.
Esta es la historia del como mi hermana llegó a suicidarse. Un año después que ese maldito imbécil pisó por primera vez nuestra casa.
No se permiten copias ni adaptaciones de esta historia.
Apta para mayores de catorce años.