Septiembre dolía como no tienes una idea, siempre el mismo mes, siempre el mismo día, un 10 como el número de dedos de mis manos, como las pestañas que caían al día, como si fuera plagado para siempre, una tarde de septiembre.
Los pensamientos se arremolinan en la mente como monstruos que aparecen durante la soledad. Y aún no quiero enloquecer.
**Historia de alguna manera vinculada a las dos partes de "Las Confesiones de un Alma Partida"**