Promete no amarme

Promete no amarme

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WpMetadataNoticeLast published Wed, May 6, 2026
Emily, hija única del barón, toda su vida ha estado bajo la sombra de una enfermedad que estaba acabando lentamente con su vida, ya no quiere estar más en esa habitación, con la preocupación constante de las personas que le rodean, limitandola incluso a respirar por el miedo, en esa cama tan fría, ni un segundo más. "Quiero salir, si voy a morir.... No quiero haber perdido toda mi vida, sin hacer las cosas que siempre quise" Las lágrimas rodaban por la suave y pálida mejilla de la señorita, ojos tan agotados y desesperados. "Padre, por favor... Te lo pido... Déjame hacer las cosas que quiero... Por primera vez en mi vida, por favor..." -.... Bien, solo te pido algo Emily, estarás al cuidado de un caballero, elige el que desees... Sir. Kennen es perfecto. Es perfecto, él es... El tipo de persona que prefiere evitar los eventos sociales, meterse en conflictos relacionados, indiferente a las conexiones sociales, las personas y todo lo existente a compresión humana podría incluso decirse. Es bueno luchando y lo mas importante..... Si los rumores son ciertos, él evita las mujeres como si fueran fuego. Eso es perfecto. No intentará acercarse ni entenderme... y así podré respirar. No me tratará como un objeto de vidrio caro que podría romperse si no mira.
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#69
enfermedad
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Siempre quiso ser doctora. Desde muy pequeña, siempre supo que nada le hacía más feliz que cuidar de los demás. Años más tarde recordaba, en múltiples ocasiones, cuando se quedaba con la mirada perdida mirando a la nada, a su abuelo. Y cómo éste, en el final de sus días, con muchos achaques y quejoso, sentado en su sillón de orejas, privado de la vista y con la movilidad reducida en sus piernas, escuchaba a su nieta que le decía: -Yo te voy a cuidar y te vas a poner bueno, ¿Verdad, abuelo? -¡Sí, hija... Sí! -le respondía el pobre hombre. Aunque él sabía que le quedaba ya muy poca vida en sus carnes. -¡Mira, abuelo! Te pongo esta inyección. ¡Pero... no llores! que ya eres mayor y los mayores no lloran. ¿Eh? Al abuelo, ante las palabras de la niña, se le saltaban las lágrimas y trataba, en vano, que su niña no le viese llorar. Lloraba de tristeza. Sabía que la vida se le escapaba y quería aferrarse a ella para poder seguir al lado de un angelito que el cielo les había mandado. De un angelito que, tras su muerte, sería la prolongación de su vida en este mundo. El abuelo murió. Más tarde murió su abuela Caye y a ella le siguieron luego muchos más. Cuando uno es un niño no entiende por qué las personas tienen que morir y Luci no iba a ser una excepción. Lo que si tenía claro es que ella estudiaría mucho para ser doctora y sanar a las personas y que éstas no sufrieran dolores como su abuelo. De niña fue una buena estudiante.

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