Todo final tiene un inicio.
La sangre pinta de un color rojo perfecto.
Así, las personas se despiden.
Y cuando piensas que todo está perdido, nos alejamos para sobrevivir.
Mundos perdidos.
Amores repentinos.
Lecciones incorrectas.
Eso es, esto será y se conservará.
La devastación.
Hasta que ya nada queda en pie.
Sabemos perder, mi amigo y de no ser así, tendremos que aprender.
Mi querida persona exigente, quizá encontrarás caos.
Mi querida persona con ganas de escapar, quizá encontrarás una razón para no querer hacerlo.
O tal vez, solo un montón de letras sin sentido de una mente que ama.
Como sea, asegúrate de no buscar nada aquí, porque no llegarás a encontrarlo.
Lo que halles, malo, bueno, desastroso, precioso.
Siéntelo perteneciente, porque al leer mis palabras, lees mi mente y corazón.
La muerte, las despedidas y los finales, son para todo aquel que no está preparado para sufrirlas.
En un mundo calcinado por la guerra y devorado por la ley del más fuerte, los sobrevivientes ya no temen a las balas ni al hambre... temen a los monstruos que aún conservan forma humana.
Chan, frío, meticuloso y marcado por un pasado que no deja de sangrar, solo tiene una misión: devolver el mundo a un orden que ya no existe. Pero el infierno le cobra caro la esperanza, y su castigo tiene nombre.
Michio.
Una bestia disfrazada de niño perdido. Un demonio con ojos que brillan cuando todo arde. Un compañero de viaje que no pidió, pero que ahora lo reclama como suyo.
En medio de la suciedad, la sangre y la necesidad, nace un vínculo enfermo y necesario. Uno que podría destruirlo todo... o salvar lo poco que queda de ellos.
Porque cuando pactas con el diablo, no hay vuelta atrás.
[Universo alternativo de la pareja SeaWay]