𝑄𝑢𝑒 𝑐𝑜𝑚𝑖𝑒𝑛𝑐𝑒 𝑒𝑙 𝑆ℎ𝑜𝑤
Dicen que el amor no siempre resulta como uno lo imagina... A veces, es el proceso el que emociona más que el final. Él lo sabía bien. Cansado de su vida rutinaria y con suficiente dinero como para hacer lo que quisiera, decidió jugar a ser cupido. ¿Por qué no? Tenía los medios, el tiempo... y el aburrimiento suficiente. Solo le faltaban sus conejillos de prueba. Entonces, mientras veía televisión, la respuesta apareció frente a sus ojos. Y fue en ese instante que comenzó su experimento... uno donde el amor, las emociones y el destino comenzarían a entrelazarse, sin que sus protagonistas tuvieran la menor idea.
•Los personajes y las imágenes no me corresponden, pertenecen a sus respectivos autores.