a la ment de Kennedy
Dicen que la mente es un lugar al que nadie puede entrar sin perderse.
Kennedy lo sabe.
Detrás de sus pensamientos existe un laberinto donde los pasillos no están hechos de piedra, sino de recuerdos; donde las paredes respiran aquello que alguna vez quiso olvidar y cada puerta guarda una versión distinta de sí mismo.
Hay puertas que conducen a la infancia.
Otras, a la culpa.
Algunas conducen al deseo, al miedo, a la vergüenza o a esos recuerdos que permanecen bajo llave, esperando el momento preciso para volver a abrirse.
Cada crisis abre el telón de una nueva puerta.
Cada puerta representa una herida.
Cada recuerdo, un escenario.
Cada conversación, un enfrentamiento entre las partes de una misma mente.
¿Qué ocurre cuando una persona descubre que su propia mente tiene voz?
A la ment de Kennedy es el primer acto de Epifanías de la mente: un descenso teatral hacia la memoria, la identidad y el conflicto interno, donde el pensamiento se convierte en escenario, las emociones adquieren rostro y cada puerta conduce a una epifanía.
Porque en este laberinto, nadie sale siendo exactamente quien entró.