Fiorella Elizabeth Astly Capell siempre pensó que lo tenia todo: desde inteligencia hasta habilidades de combate, un aura extrovertida que atraia a las personas y belleza, tanto por dentro como por fuera. No se creia mejor que los demas, pero sabia lo que valía, y no tenia miedo de demostrarselo a nadie.
Con veinticuatro años, sabia que si se lo proponia podia comerse el mundo, solo que eso no le atraia por el momento.
Pensó que lo tenia todo, y lo que no tenia podia conseguirlo.
Por años se le burló al amor, la atracción y el deseo, jurando que eran necesidades demasiado mundanas, demasiado inutiles que la despistaban de su objetivo, su motor en la vida.
Hasta que su karma se presentó a su puerta con una sonrisa arrogante, voz aterciopelada y un humor acido que en vez de indignarla, hizo que se le apretaran los muslos y el calor le subiera por el estomago.
Pero como mencionó, era un karma. Un maldito karma, y un gran problema, ya que:
1. Ese hombre con aires de grandeza era el esposo de su hermana. Es decir, prohibido para ella.
2. Hermana que era princesa de Milencia, admirada y adorada por su pueblo. Demasiado polemico.
3. Fiorella tambien era una princesa miembro de la familia real, y su cometido era competir con su hermana por el trono. No por su esposo.
Siempre he sido la chica que rompía en mi familia, la que no se conforma con lo que le dicen que debe hacer. Este año he empezado la universidad, estaba decidida a vivir nuevas experiencias, hacer amigos y descubrir quién soy en realidad. Conocer una parte de mí que nunca he conocido.
Lo que no esperaba era encontrarme con él.
Sus ojos grises lo dejaban claro desde un primer momento: secretos, atracción y deseo.Es el típico chico del cual cualquier chica querría prendarse, capitán del equipo de fútbol, extrovertido, guapo, alto... pero hay algo en su sonrisa que hace que quiera arriesgarme y conocerlo, aunque sepa que puedo perder todo por lo que he trabajado.
Entre risas, noches bajo las estrellas y momentos que aceleran mi corazón, me doy cuenta de que estoy jugando con fuego, y quien juega, se quema.
¿Será este el inicio de una gran historia de amor o solo una lección más en mi vida?