sin furia no hay ciudades, sin ciudades no hay soledad, sin soledad no hay humanos, pasan caminando almas egotistas golpeando almas conscientes de su subordinación al ego sin verlos, justo ahí, la ironía fluye por cada una de sus células fenomenológicas, es doris y no quiere lo que desea, una persona en concreto movió el velo de su tiempo psicológico y la presencia absoluta con la que afrontaba el mundo en su vasta anárquica inmediatez.
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