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WpMetadataNoticeLast published Sun, Sep 11, 2022
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Formula 1
Soy Ivory, mi padre ha sido el jefe de Scuderia Ferrari por 10 años pero, también tiene una escuela de karting, la gente que quiere que sus hijos lleguen a fórmula 1 acuden a la escuela de mi padre, por algo ha sido el jefe del equipo de Ferrari por tanto tiempo. Es por eso que desde que cumplí 19 años tenía la entrada prohibida a los pit. Nunca puse mucha atención a los otros pilotos después de que se graduaran de la escuela de mi padre, solo supe que Max había firmado con Red Bull y Lando con McLaren, aunque a decir verdad nunca les di mucha importancia, hablábamos un poco en los ratos libres de las prácticas pero, Max siempre fue un niño muy reservado, Lando al contrario hablaba hasta por los codos. Siempre he sido obediente con mi padre, le costó mucho llegar a donde está ahora, me enseño todo lo que sé hoy, me apoya en mi carrera de ingeniera mecánica, me prohibió en los pits, carajo, desearía haber obedecido a sus reglas. Aprendí a la mala porque me llamaban la prohibida. HISTORIA TOTALMENTE MÍA NO ACEPTÓ ADAPTACIONES Cualquier plagio será reportado
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Desde que Lando Norris fue adoptado por Toto Wolff, la Fórmula 1 nunca volvió a ser la misma. El rumor empezó como un chisme de paddock: que Toto, el intimidante CEO de Mercedes, había adoptado oficialmente a Lando como su hijo Omega. No porque Lando lo necesitara-tenía una carrera en ascenso y un equipo que lo quería-sino porque Toto se había encariñado tanto con él que ya lo consideraba suyo. Literalmente. Y para Toto, lo que es suyo, no se toca. Pero el problema era que Lando era... adorable. Demasiado adorable para el bien del paddock. Alto, con mejillas suaves, siempre sonriendo, abrazando a todo el mundo, y con un aroma dulce que volvía locos a los Alfas, especialmente cuando estaba feliz (lo que era... siempre). Para los otros pilotos, Lando era irresistible. Max Verstappen intentó acercarse primero. En el hospitality de Mercedes, nada menos. -¿Qué tal, Lando? -dijo con una sonrisa ladeada-. ¿Te gustaría venir a ver una peli conmigo esta noche? Podemos cenar... solos. Toto apareció detrás como una sombra. Max sintió una mano en el hombro. -¿Te gustaría tener una multa de tres ceros? Porque eso es lo que cuesta intentar invitar a MI hijo, Verstappen. Max huyó. Luego fue Charles Leclerc, con un ramo de flores y una sonrisa más nerviosa que encantadora. -Monsieur Wolff, solo quiero llevar a Lando a un café. Nada romántico... -¿Sabes qué más se toma con café? ¡Pastillas para el dolor, cuando termines en el hospital! -gruñó Toto-. Fuera de aquí, Leclerc. Papi Toto al rescate

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