fije mi mirada en el y le pedí que se detuviera, el hombre muerto debió ceder a mis peticiones, y los temblores remitieron, pero entonces al girar la cabeza grité de espanto, el hombre muerto estaba a mi lado, con una expresión severa me dijo algo que me heló la sangre y nunca olvidaré: "No los hagas volver..."
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