El había tenido por casi horas el cuerpo inerte de aquel hombre, llorando su muerte, su hermano finalmente arranco su cadáver de sus brazos para llevarlo de regreso a su secta y darle digna sepultura, culpándolo de su muerte, desde entonces se mantiene alejado de aquella secta, estrictamente prohibido ir a visitar su lapida en el pabellón familiar, o siquiera pronunciar su nombre en presencia de ellos, por eso había optado de crear su propio lugar, para brindarle inciensos y oraciones.
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