Mi extraña vida tenía algo de sentido... hasta que cometí el error de desear regresar al lugar donde todo, aparentemente, terminó. Sin saberlo, en realidad lo que estaba buscando era algo que había perdido... pero no en esta vida. Sino en alguna otra. Mi problema iba mucho más allá de una simple crisis de identidad, de los ojos verdes de un gato inmortal, o de la eterna duda entre ser un ángel o un demonio. Todo empezaba -y terminaba- con una paradoja en el tiempo. Un presidente. Un violinista. Y una gitana. En el año 1898.
More details