Y aún así te recuerdo.
Ella lo recordaba vagamente.
No por haber hablado con él, nunca lo hicieron, sino por cómo miraba al frente cuando todos se reían de alguien. Por cómo, a veces, defendía a otras niñas sin decir mucho.
Él también la recordaba. Callada, sentada sola en el rincón de la sala, como si no quisiera molestar a nadie. Como si cargar con su mundo ya fuera suficiente.
Compartieron aulas, recreos, profesoras... pero no palabras.
Años después, el destino los vuelve a poner en el mismo lugar. Esta vez, las palabras llegarán. Esta vez... puede que ya no se queden solo observándose desde lejos.