La mañana.

La mañana.

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WpMetadataNoticeLast published Sat, Feb 21, 2015
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Non-Fiction
A veces pienso en lo triste de esa mañana. A veces pienso en lo terrible de esa mañana, en lo desolador que un día común puede verse como karma. En el reflejo del charco de la calle, no muy desolada para ser 12 de Octubre, donde esa mirada ácida me distrajo del pensamiento anterior, y automáticamente tuve que ver su rostro serio y perturbador. Quizá sea el destino, o no, pero no se decir que fue lo peor que me pasó aquella mañana en la que me miró. Era 12 de Octubre, hacía un frío descomunal para la época en esta parte de Sudamérica. Feriado, pero aún así se veía movimiento en el centro, no lo habitual pero si más de lo normal para la fecha, el cielo pintado de gris y la luna aún se dejaba ver aunque ya era tarde, caminaba hasta el subterráneo con mucho apuro, apuro por volver a casa y tomarme el resto del día. Bajaba a los saltos las escaleras, el Subterráneo estaba por partir, la formación era extraña pero en el apuro no preste demasiada atención, era el único en el vagón, le reste.
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Despertó de repente. Con una sensación de frío y húmedo terror que le calaba hasta los huesos y hacía temblar sus carnes con unos espasmos febriles. En principio no supo el porqué de todo eso. Cuando empezó a saberlo, el pánico más delirante se apoderó de él. Respiró con fuerza y alargó sus brazos cuanto le fue posible, que no era mucho. Sus manos tropezaron con una superficie dura, perfectamente sólida, que casi le rozaba los cabellos, unas pocas pulgadas por encima de su cabeza. La oscuridad era total. El frío, sutil y profundo, le escalaba la espina dorsal hasta barrenar su nuca y llegar, como un aguijonazo glacial, hasta lo más profundo de su cerebro. Notó que empezaba a sudar. Y que el suyo era un sudor helado y pegajoso, que se adhería a su piel igual que una telaraña...

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