Una historia de melancolía donde, una vez más, se demuestra que el corazón humano está hecho para amar a todas aquellas cosas que merecen ser apreciadas.
¿Qué pasaría si una preadolescente entrara al juego del calamar? Todos los jugadores tienen deudas, problemas, algo que los llevó ahí... pero ella no.
Nadie le dio la tarjeta, nadie pensó en reclutarla. Sin embargo, no podían sacarla.
Era demasiado tarde; ya era parte de los juegos.