6 de julio de 2041. El cielo fue el primero en romperse. A las 03:17 AM, algo cruzó el espacio cerca de la Tierra: un planeta errante, marrón oscuro, sin nombre, sin órbita, sin lógica. Su paso dejó una estela: un velo de energía densa, una aurora imposible teñida de rojo oxidado y marrón podrido que cubrió el cielo como una herida abierta. No fue inmediato... pero todos lo sintieron. El aire se volvió más pesado. Los animales callaron. Los satélites comenzaron a fallar. Y quince minutos después, las criaturas aparecieron. No eran zombis comunes. Eran deformaciones grotescas que gritaban con múltiples gargantas, que se arrastraban, mutaban, y se adaptaban con rabia e inteligencia. La humanidad no tuvo tiempo de organizarse. En solo tres días, las ciudades cayeron. En una semana, el 60% de la población estaba infectada o devorada. El virus se alimentaba de cada cuerpo nuevo. Aprendía. Cambiaba. Mejoraba. Ya no hay gobiernos. Solo facciones. Refugios. Escuadrones sin bandera. No es una guerra. Es un exterminio. Y lo peor es que el planeta errante... aún se ve en el cielo, observando. Este no es el fin del mundo. Es la primera fase. Nota: Las imágenes són solo un ejemplo de cómo se vé
Plus d’Infos