Si hace un año me hubieran dicho que estaría durmiendo con el jefe de la empresa, seguramente me habría reído fuerte y tengo una sola única razón: Odio a la mayoría de los Arslan con todo mi corazón, son unos mimados y malcriados, solo los mayores eran dos personas decentes, pero no lograba entender como dos buenas personas habían criado a semejantes imbéciles. Solo que ahora habían cambiado las cosas... Me había enredado en las sabanas del mayor imbécil y me encantaba.
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