Super Rich Kids II.
El sol cayó como una bomba sobre Londres. El cielo se despejó con una violencia casi simbólica, como si alguien allá arriba supiera que el sexto año había terminado.
Y que lo que venía ahora era otra cosa.
Tres meses.
Noventa días.
Trece semanas.
Vacaciones.
Las palabras ya no eran "exámenes", "trabajos", "clases de historia", o "problemas con la directora". No.
Ahora el diccionario del grupo era otro.
Fiestas. Secretos.
Tragos mal servidos.
Charlas a las cuatro de la mañana con olor a pasto y cigarrillos.
Caricias confusas.
Mensajes no respondidos.
Risas que duelen.
Porque el verano no es solo sol, pileta y bronceador. No cuando tenés diecisiete años.
No cuando estás a punto de entrar al último año de tu vida escolar.
No cuando venís cargando tantas cosas sin hablar.
El verano avanza.
Como un tren sin freno, sin horarios, sin reglas.
Un verano donde las decisiones pesan más que nunca.
Donde decir "sí" o "no" puede cambiarlo todo.
Donde el pasado se aparece de madrugada.
Y el futuro acecha como una resaca que no perdona.
Lo que pase en estos tres meses va a marcarlo todo.
Va a dictar cómo empieza -y cómo termina- el último año en Hogwarts.
Y lo que alguna vez fue amistad, amor o un simple juego...
Podría no volver a ser lo mismo nunca más