Solia creer que el amor era hermoso, delicado y frágil, sobre todo frágil; era algo que en cualquier momento se podía quebrar si no lo tratabas bien. Era como un lindo y bello cristal. No todas las historias terminan con un final feliz y cuando terminan de esa manera algo malo siempre queda. Miedos e inseguridades se tatúan grabándose en la piel. Mis días eran grises, ya no era la misma que antes y se podía decir que era algo fría; pero al destino le gusta jugar. Alguien apareció poniendo todo patas para arriba y dando color a su paso. Ahora todo sería diferente y habría que derrumbar muchas barreras en el camino. (...) Continuación de "Amor de Cristal"
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