Mil latidos después, todavía tu nombre acelera mi corazón.
No fue un amor fácil ni rápido; fue uno que se construyó entre silencios, miradas robadas y momentos que parecían pequeños, pero lo cambiaron todo.
A veces amar no es quedarse, sino sentir incluso cuando duele.
Y esta historia empieza justo ahí... cuando ya han pasado mil latidos.
Todos os Direitos Reservados