No puedo renunciar a ella (+21)©
Darío Di Marco quema media Italia por ella.
Pero el verdadero infierno de Victoria acaba de empezar.
Bulldog no busca una muerte rápida; él no tiene ninguna prisa.
Encerrada en la oscuridad que siempre la ha aterrado y devorada por el pánico, Victoria pierde el suelo bajo los pies. Le cambian las horas, le enturbian los recuerdos y le ablandan los bordes del mundo hasta dejarla sin defensas. En mitad de ese pozo, la única mano que la sostiene cuando el aire no le llega es, precisamente, la del hombre que la secuestró.Con una paciencia obscena, Bulldog le muestra la sangre, las ciudades ardiendo y los cadáveres que Darío va dejando a su paso con el nombre de Victoria escrito encima. Atada en la penumbra, ella termina haciéndose la pregunta que su captor le ha sembrado en la cabeza: si ese es el precio de que la quieran así, ¿de verdad quiere regresar?
Mientras tanto, en una mansión Di Marco vacía y en guerra, dos mujeres llaman a la puerta. Una dice ser su madre. La otra guarda silencio. Con ellas, entra un secreto que destruye la peor verdad de esta historia: todo era la mentira de un hombre al que ya no se le puede preguntar.Los muertos no están tan muertos. Los perdones vuelven armados.
Darío juró que esta vez llegaría a tiempo, sin saber que hay algo mucho peor que llegar tarde: tenerla enfrente, mirarla a los ojos y descubrir que ella ya no quiere que la salven.
No puedo renunciar a ella, tercera entrega de la saga. Un dark romance de terror psicológico sobre cuánto aguanta el amor cuando te enseñan la factura.