-Despierto de madrugada tirado en mi cama, y una voz me susurra al oído diciendo que me levantara, sigo sus pasos, los cuales me llevan a la cocina, un poco nervioso y al mismo tiempo agitado, me siento a un costado de la mesa con mis brazos entre juntado.
- Observo mi entorno, analizando de quien era esa voz la cual me había susurrado, descubrí era mi subconsciente , el cual me hizo jugada para obligarme, a que mi pasado recordara, intenté evitarlo, pero ya era demasiado tarde, solo conseguí levantarme de la mesa e ir a ducharme, prepare un café, intentando que el efecto de la cafeína me diera energía para poder solventarme.
- Aún que ya tenía en claro como iba a ser mi día, cada minuto que pasa voy recordando todo lo que viví en aquellos días, básicamente volví a caer en una agonía, así que decidí salir para lograr despejarme.
- Aunque en parte fue un gran error intentar despejarme, llendo a lugares donde si buscas paz y tranquilidad, es lo que menos encontrarás , la sociedad, es un dolor de cabeza, el aire está contaminado con vibras negativas, que inconscientemente las respiras, y te absorben hasta ya no tener salida.
- Termino mi día, sin nisiquiera darme cuenta, las horas pasan tan rápido, al igual que un tren por sus vías.
- La oscuridad me aterra y no por esos espíritus que te rodean, de los cuales muchos parafraséan, si no por ese ambiente, el cual nubla tu mente y te hace pensar que hiciste todo el día.
- Te sientes un inútil a ver qué nada de lo que haces te satisface, intentando encajar con personas que no saben lo que hacen, pero consigues distraerte aún que sea un ratico, para luego despertar en la realidad de cual eres convicto.
- Todo esto medito mirando al techo, aún que me siento satisfecho al mismo tiempo, de no ser uno más en este juguito que llamamos vida, y marcar la diferencia me doctrina, aún que es un poco desesperante, saber que al día siguiente de seguro nuevamente, en la madrugada me lev
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