-Fuego, sangre, ¿cómo llegamos a esto? ¿Acaso tú lo sabes? No, por supuesto que no, aún no te lo he contado todo, pero pienso hacerlo, necesito aprovechar de algún modo esta laguna de cordura, es la consecuencia de jugar con las memorias, son las devastaciones que provoca el actuar y no pensar, te confieso. Esto no es una historia de amor, ni un drama de ningún tipo, es ambas y es más, es verdad, con un suspiro muy amargo y un sabor a sangre que se te quedará en la boca.
Es lo que tiene ser una maldición y una bendición, las dos a la vez. Parte de un todo que conforma la salvación... Al menos eso dicen las malas lenguas.
-Bien abuela... Aquí me tienes, cuentame tu historia.
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