Daniella sabía que jugar con fuego solo podía terminar en cenizas, pero con Franco, el calor era imposible de resistir. Él, un chico que nunca insistía donde le decían que no, había roto su propia regla con ella. Lo suyo nunca fue amor, o al menos no un amor real, pero tampoco era algo que pudieran ignora - 𝐒𝐢𝐞𝐦𝐩𝐫𝐞 𝐡𝐚𝐛𝐥é 𝐜𝐥𝐚𝐫𝐨, 𝐜𝐮𝐥𝐩𝐚 𝐧𝐨 𝐭𝐮𝐯𝐞 𝐲𝐨 -
More details