habían muchos dichos de la belleza de los sanzu, de la gracia en sus rasgos, la simple elegancia en la manera en que se movían, lo adictivo que podría llegar a ser encontrarse con uno por su atrayente aura.
a pesar de oír los rumores, las creencias de takeomi no eran nada comparadas con la extraordinaria mujer que es sanzu haruchiyo.
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