Hay palabras que uno debe contar, números que debemos restar, libros que quemar, y puertas que cerrar, todas duelen, pero ¿No es ese el mayor placer de la vida?
La vida algunas veces no nos da los finales felices que tanto pedimos. Pero si de una cosa estoy seguro es de que cada segundo vale la pena y que cada cosa pasa por algo.
Todos quisiéramos ser eternos, pero es imposible. Lo único que de verdad puede llegar a ser eterno es el amor. Al menos mi amor si es eterno.
Y de amarla jamás podría arrepentirme. Es y será siempre lo mejor de mi vida.