No soy como ellos.

No soy como ellos.

  • WpView
    Leituras 833
  • WpVote
    Votos 42
  • WpPart
    Capítulos 8
WpMetadataReadEm andamento
WpMetadataNoticeÚltima atualização qui, abr 16, 2015
PROLOGO Hazlo mariquita- Dijo Jay con tono jugetón. No, No lo haré - Dijo Cameron con la voz entre quebrada y con lagrimas en sus ojos. Ya lo oyeron chicos, vamos a hacerlo cambiar de opinión- Dijo mientras reía. Entre los tres lo golpearon hasta que Cameron cayó rendido al suelo, sin ganas de levantarse solo para que le volvieran a dar otra paliza. Cameron lloraba mientras los demás se reían de el, Me tienen envidia, y saben que no podrán contra mi- Dijo Cameron sin importarle lo que le pasara después. Que dijiste pedazo de mierda?- Grito Jay, aparentemente le dolió lo que le dijo Cameron y tal vez era cierto. Jajaja- Se rió Cameron - Te dolió verdad?- Dijo mientras se levantaba lentamente con un poco de sangre saliendo de su boca y una sonrisa en su cara. Cállate, pedazo de imbécil- Dijo Jay y al mismo tiempo lo pateó tirándolo al piso. Cameron escupía sangre en el piso pero todavía conservaba esa sonrisa burlona en su boca, él sabía que no importaba cuantas veces lo golpearan o le gritaran él no callaría. No me importa cuanto me golpeen yo no callaré- Dijo Cameron con la voz ronca se notaba que ya no se iba a volver a levantar. Calla!- Grito Jay mientras lo pateaba. Sus amigos de alguna manera estaban sorprendidos de como este respondía y simplemente no se quedaba callado para que no fuera golpeado más. La presión subía cada vez Jay se enojaba mas y mas hasta que llegó un punto en el que Jay levanto a Cameron de aquel piso embarrado de sangre, y lo azotó contra los casilleros, viéndole la cara golpeada y con los ojos hinchados y algunas raspaduras pero... Cameron seguía sonriendo. Sus amigos vieron al director que se dirijia hacia su dirección. Vámonos Jay ya golpeaste de más a este pobre diablo- Si Jay ya vámonos!- Dijeron sus amigos con la voz temblorosa por la presión de como se les acababa el tiempo para que llegara el director. Si Jay ya váyanse estoy seguro de que te matarán- Dijo Cameron mientras reía.
Todos os Direitos Reservados
Junte-se a maior comunidade de histórias do mundoTenha recomendações personalizadas, guarde as suas histórias favoritas na sua biblioteca e comente e vote para expandir a sua comunidade.
Illustration

Talvez você também goste

  • El más pequeño del Paddock
  • ¡Necesito alquilar un novio, urgente!
  • Ya No Hay Vuelta Atras        [Sasunaru - Yaoi]
  • Tin y Can "¿por qué no te abres para mi?"
  • You are INCORRECT for ME (Editando)
  • London Boy
  • Una historia un tanto particular
  • Demasiado Tarde
  • Second chances
  • En busca de la Felicidad (Hayes Grier Fanfiction) Book #1

Lando siempre había sido el más pequeño de todos, y no solo en edad cuando llegó por primera vez a la F1, sino también en estatura. Con apenas 1.61 metros, no importaba cuántos podios consiguiera o cuán rápido fuera en la pista: para el resto del paddock, siempre sería "el pequeñito". Al principio, le molestaba un poco. Pero con el tiempo, se dio cuenta de que ese cariño, esa ternura que todos le mostraban, no era por burla... era porque lo querían de verdad. -¿Lando, otra vez no alcanzas la estantería? -bromeaba George mientras lo miraba estirarse sin éxito. -Cállate, Russell -rezongaba Lando, haciendo puchero. Pero había alguien que nunca se reía de él. Bueno... casi nunca. Oscar. Oscar Piastri tenía una forma muy particular de ayudarlo. No simplemente le alcanzaba las cosas. No. Él lo cargaba. -Vamos, chiquito, te levanto -decía con una sonrisa ladeada, antes de pasar un brazo fuerte por la cintura de Lando y levantarlo con facilidad. A Lando se le subían los colores al rostro cada vez. Oscar era tan calmado, tan sereno... pero cuando lo tenía en sus brazos, podía sentir claramente la tensión en sus músculos. Y lo peor (o lo mejor) era que Oscar no lo soltaba rápido. Siempre lo apretaba un poco más de la cuenta, pegándolo a su pecho como si lo quisiera proteger de todo. -Ya... ya puedes bajarme -murmuraba Lando, sin mucha convicción. -¿Seguro? Estás bien aquí. Y no era solo eso. Había momentos en los que, en el motorhome, Lando terminaba sentado en las piernas de Oscar sin que nadie lo viera, especialmente cuando estaban en algún sillón apartado.

Mais detalhes
WpActionLinkDiretrizes de Conteúdo