Isabella
Theo jamás pensó que volver al pueblo donde nació cambiaría su vida. Mucho menos que la cambiaría ella.
Isabella apareció una tarde de sol abrasador, con una sonrisa que parecía flotar entre los días, con historias imposibles y un vestido azul deslavado. Lo que comenzó como un encuentro inesperado, pronto se convirtió en algo más profundo, más urgente.
Esta es la historia de un verano breve, de una plaza que parecía detenida en el tiempo, y de un amor que dejó marcas en cada rincón del recuerdo.