Tras la gran batalla de Hogwarts, el triunfo sigue teniendo un sabor amargo para todos. La lagrimas no dejan de correr mientras alinean los cuerpos con respeto.
Pasada la conmoción Harry busca en esas líneas de cuerpos uno en especial. Quiere asegurarse que esta en el lugar correcto, no permitiría que nadie siguiera pensando en Snape como un traidor o un enemigo.
Levanta una a una las sabanas blancas que cubren a los enemigos caídos. Rostros congelados por la muerte, algunos conocidos, otros que ni siquiera reconoce, entre todos ellos no se encuentra al hombre que busca.
Quizás Harry Potter esta buscando en el lugar equivocado.
«Harry Potter»
[Drarry]
Las órdenes entraban a Hogwarts y los movimientos políticos se extendían entre los descendientes de los mortífagos. Cada uno de ellos tenía que cumplir con las expectativas de aquellos que luchaban en el exterior. No podían negarse. Porque si lograban obedecer, garantizaban su lealtad. Y por lo tanto, sus vidas estarían a salvo un día más.
Nadie lo sabía.
A nadie le importó.
¿Por qué alguien les prestaría atención cuando Harry Potter y sus amigos lo necesitaban todo?
Después de todo, si el gran Harry Potter no le dedicaba un segundo a los descendientes de mortífagos, ¿por qué lo harían los demás?
El mundo parecía observar y actuar a través de los lentes del héroe.