Querido ladrón.
[...] Entraste, lo lograste, llegó tú momento, así fue que le diste inicio a tú plan maestro, siempre cuidando que tu objetivo no encendiera la alerta, que no descubriera que el depredador estaba cerca.[...]
P.D: Querido ladrón, espero que nunca te topes con alguien de mayor ingenio que el tuyo y logres cambiar tú dirección.
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