Lo que debía ser un plan perfecto para Mal se convierte en un desastre: una galleta, un error, y un príncipe que pierde la cabeza... pero no por ella, sino por el chico más peligroso de la Isla de los Perdidos.
Hechizo o no, Ben ya no quiere mirar a nadie más que a Harry.
O
Lo que pasaría si Harry hubiera ido a Auradon desde el principio.
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