No había más que llanto de diamantes, denostanto la fuerza que saltaba de tus cuencas. Te perdí en una inmensidad sin límites.
No volverías. No quedaba nada de ti.
Es un dia nuevo, no es la primera vez que nos pasa esto.- me consuela mi retorcida mente.- Vamos, finjamos fuerza, finjamos frialdad, finjamos que nuestro corazon sigue intacto tras una muralla de hielo solido, finjamos que nada nos duele o afecta... finjamos no estar destrozados.