Mientras que para Noá las experiencias de vida se van a guión y a recuerdos que asalan su vida, a Isaac los recuerdos le animan a ser diferente y endulzar todo lo que actua. Isaac tiene 18 años y ahora más que nunca su carrera está en auge para establecerse, y no necesita complicaciones según su mánager. Noá tiene 18 años y hace lo que le gusta, más no lo que le apasiona, mientras lidia con ser reconocida y no tratada como niña. Él como actor y ella como guionista. Uno que es tratado como estrella y otro como mandadero. Ahora ambos en un mismo proyecto donde nada ni nadie puede arruinar sus planes, ¿o sí?
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