Diario de entidades: Ecos del pasado
En primeria instancia el vecindario Luz de Cielo presume no ser más que una zona común y corriente para vivir, con una colorida variedad de casas, calles limpias, zonas verdes y pequeños negocios. Esto al menos hasta que John Foster se muda allí junto a su padre y madre. Pronto, el lugar hace aflorar en el chico su agudo sentido de la curiosidad y despierta en su mente peculiares sueños, pero no de buena manera. Con el pasar de los días nota cómo en aquel lugar los sucesos fuera de lo común se presentan con frecuencia, como calles vacías, sonidos sin sentido y peculiares entes con aspecto de muñeco que corretean por las noches. Además de la desaparición de sus padres y su reemplazo con los otros, quienquiera que sean ellos.
Registrando cada suceso en su diario se dispone a averiguar qué es lo que oculta en verdad el anormal vecindario y la manera en que puede librarse de éste, si no es que el propio lugar acaba con él antes.
Sólo una pista segura tiene acerca de las rarezas de ese sitio; una pista que encontró en forma de poema y su significado parecería ser nulo:
«Las cuatro puntas vienen sin piedad, cuando lo hagan la guerra iniciará. Las llaves las puertas abrirán, y de éstas emergerá un mar de muerte y calamidad. Nada ni nadie escapará, de las cuatro puntas una sobrevivirá. Entidades conquistarán todo a su paso, de nuestro mundo no quedará un rastro.»