Decidí luchar y no rendirme.
Decidí dejar atrás todo lo malo y volver a empezar.
Pero sobre todo, decidí ser feliz, no por ti ni por nadie, sino por mi misma.
An, algún día dejare la ironía, de escribir para ti algo que no te mostraré personalmente. Pero espero que puedas leer todas y cada una de las cartas que nunca te envié.