Decía Sabina que hay mujeres que arrastran maletas cargadas de lluvia.
Otras maletas rotas, pesadas, mojadas por heridas que nunca secan.
Yo, que soy una de ellas, llevo tormentas en los huesos,
tormentas que gritan en palabras antes que dejarme morir ahogada en el silencio.
Prefiero romperme en llanto y gritos,
que guardarme la rabia y la tristeza como veneno en las venas,
porque sé que si no hablo, si no escupo esta tormenta,
seré yo la que naufrague en el mar oscuro de mi propio silencio.