Mis escritos se han fugado de la ficción en que llegan a clasificar como poemas sin versos y me veo cada vez más hondo en la cavidad de pensamientos que definen a la poesía como lo más hermoso jamás escrito. Si eso es. Si de eso se trata. Significa que soy la mejor y peor escritora que existe. Entonces importa una mierda que mis palabras no me seduzcan hasta el clímax de llamar poesía a toda ridícula y barata prosa que me gasto al tomar lápiz y papel. Escribir y publicarlo es convertirte en Schrödinger y meter un estúpido gato a la mente de cada lector. Algunos van a morir antes del primer párrafo y otros vivirán hasta llevar a sus dueños a leer más de lo que escribo.
A los que sus gatos los invitan a seguir leyendo, les doy la bienvenida.
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