Yo de verdad quería estar contigo para siempre, pero supongo que esa "eternidad" que prometiste nos duro muy poco. Nos hiciste una despedida sin mucho ruido, mientras que tus madrugadas eran mis horarios matutinos, en un acto de fe o quizá de inocencia intentamos bailar, pero nuestros corazones solo tienen pies izquierdos.
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