Ojalá el cerebro pudiera elegir de quien enamorarse, ese si que sabe que es lo que conviene, que es lo mejor, con quien va a funcionar, con quien no vas a sufrir, quien te va a cuidar y respetar.
Pero no, el cerebro no tiene voz ni voto en esa decisión, el corazón es un traidor. Ama a quien no le corresponde a quien sabe que no tiene que querer, esa persona que te va a hacer sufrir.
Esa persona que si te va a amar, pero tal vez no cuidar.
Ese que el cerebro sabe que no debe amar, porque de poder, pudo. Que tienen un lazo sanguíneo que respetar.
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